miércoles, 28 de octubre de 2009

LIBROS ELECTRONICOS

Un libro electrónico (e-book o eBook en inglés) es una versión electrónica o digital de un libro. También suele denominarse así al dispositivo usado para leer estos libros.
Generalidades
El término es ambiguo, ya que se refiere tanto a una obra individual en formato digital como a un dispositivo electrónico utilizado para leer libros en formato digital.
Por otra parte, algunos autores proponen que se debe hacer una distinción entre los libros electrónicos y el hipertexto. El hipertexto está destinado a la estructuración de la información a través de enlaces, mientras que un libro electrónico no es más que la digitalización de un libro originariamente editado en papel. Un ejemplo de hipertexto sería WikiSource y uno de libro electrónico, cualquier libro en formato digital que pueda encontrarse en Internet o en CD-ROM.
Evolución de los libros electrónicos
Diversos dispositivos pueden ser utilizados como libro electrónico: un PC, una PDA, un portátil, y en general cualquier dispositivo que poseea una pantalla y memoria.
Sin embargo, a finales de la primera década del siglo XXI comenzaron a aparecer dispositivos cuya función era servir exclusivamente de libro electrónico. Estos dispositivos se caracterizan por un diseño que permite emular la versatilidad del libro de papel tradicional. Así, se buscó movilidad y autonomía (dispositivos móviles con bajo consumo de energía para permitir lecturas prolongadas sin necesidad de recargas), pantallas con dimensiones suficientes para mostrar documentos tradicionales (un A4 o un A5) y alto nivel de contraste incluso a plena luz del día.
En este contexto aparece la tinta electrónica, que tiene un "efecto papel" (debido a la ausencia de iluminación propia y alto contraste obtenido) y su bajo consumo (pues esta tecnología no necesita alimentación más que en los cambios de pantalla).
Ejemplos de estos dispositivos son el iLiad (fabricado por iRex y primer dispositivo comercializado en España desde 2006), el Reader (PRS-500 y PRS-505) de Sony, el HanLin V3, el STAReBOOK STK-101, el Bookeen Cybook y ahora el Kindle, producto de Amazon.
Los libros electrónicos presentan numerosas ventajas tanto para el lector como para el autor y para el editor. Por este motivo el mercado de publicaciones digitales continúa en crecimiento.
Lectores
Estos libros se descargan usualmente mediante Internet y, por lo tanto, se obtienen rápidamente, en cualquier momento y desde cualquier parte del mundo.
Pueden descargarse en dispositivos portátiles, y por lo tanto, tienen portabilidad igual que los libros convencionales.
Pueden formarse bibliotecas, es decir, guardarse muchos ejemplares en una computadora o en un dispositivo portátil, ya que estos libros ocupan poca memoria.
El precio de los libros electrónicos es mucho menor que el de los libros impresos.
Hay muchos títulos disponibles en forma gratuita en Internet, especialmente obras clásicas.
El pago se realiza en la mayoría de los casos con tarjeta de crédito vía Internet.
Se pueden hacer anotaciones, incluir notas, subrayar partes del texto, buscar significados de palabras dentro del libro electrónico.
El libro digital no ocupa espacio ni se deteriora con el transcurso del tiempo.
Ya existe un programa gratuito de lectura con salida de voz, una función de gran importancia para las personas no videntes o con severos problemas visuales.
Las publicaciones digitales tienen múltiples funciones, además de literarias. Dentro de las empresas e instituciones pueden funcionar como manuales de formación de personal. Entre profesionales pueden ser de gran utilidad ya que permiten disponer de grandes cantidades de información (ideal en caso de médicos, abogados, químicos, etc.). También se pueden utilizar en centros industriales como manuales de uso y mantenimiento de maquinarias o en escuelas y bibliotecas. Los libros electrónicos son también una excelente herramienta de promoción, ya que pueden entregarse ejemplares digitales con información sobre productos entre clientes potenciales. Además, sirven como catálogos siempre disponibles para los clientes, aún cuando no estén conectados a Internet.
• Requieren de un dispositivo adicional para leerse. Los libros electrónicos no pueden ser leídos por sí mismos; necesitamos un aparato que los contenga y despliegue. En el caso del objeto tradicional, el libro es el mismo dispositivo que almacena y despliega el contenido. El aparato necesario para leer los libros electrónicos impone sus propios requerimientos; por ejemplo, todos necesitan electricidad para funcionar y pueden o no necesitar de una fuente de iluminación externa. El dispositivo puede resultar poco portátil o demasiado costoso para andarlo cargando de un lado para otro, y hasta podría ser demasiado frágil. Todo esto depende del propio dispositivo de lectura.
• Son objetos intangibles. El libro electrónico en sí, por ser un archivo que reside dentro de un dispositivo que interpreta patrones binarios y los despliega de forma que podamos entenderlos, es intangible efectivamente. Pero esto no significa que su intangibilidad los haga más fáciles de perderse o deteriorarse. Muchos libros electrónicos son independientes del dispositivo mediante el cual se leen, lo que permite almacenarlos en medios como discos ópticos o magnéticos y su integridad depende pues de la conservación del medio elegido. La vida media de un disco óptico, por ejemplo, puede ser menor a un año o mayor a diez, según su calidad, pero como cada disco óptico puede almacenar cientos o miles de archivos, un medio defectuoso puede hacernos perder todos los libros que contenga. Tampoco nos transmite algunas cualidades propias del libro tradicional, como su textura u olor.
• Limitan al lector. En la actualidad, muchos libros electrónicos incorporan esquemas de seguridad que limitan lo que el lector puede y no hacer con el archivo; algunos de dichos esquemas impiden que el libro se pueda respaldar en otro medio de almacenamiento que no sea en el que originalmente se descargó al adquirirlo, otros impiden que el archivo se pueda transferir a otros dispositivos (porque podría tratarse de un lector distinto) y otros más impide que el libro electrónico pueda imprimirse.
Como complemento al excelente artículo de Darío, añado que existe una opción totalmente gratuita para convertir textos a documentos de Palm OS. Se llama Palm DropBook (descarga para Windows y Mac en y aunque no es fácil de utilizar, porque requiere aprender un lenguaje específico de marcas, incluye una macro para automatizar parcialmente el proceso de conversión en Microsoft Word.